Blog de sabersobresbs

La Fiscalía de la Corona publica una orientación sobre casos de Traumatismo Craneal No Accidental que impliquen a niños

Escrito por sabersobresbs 08-12-2016 en dudas sobre el sbs. Comentarios (0)

06/01/2011


Una orientación actualizada para fiscales sobre cómo tratar con casos de Traumatismo Craneal No Accidental (TCNA) que impliquen a niños, antes conocidos como casos de “Síndrome del Bebé Sacudido”, ha sido publicada hoy por la Fiscalía de la Corona.

La orientación actualizada –la primera fue elaborada hace cinco años– da a los fiscales información sobre la postura adoptada por el Tribunal de Apelaciones y el Tribunal Supremo en estos casos; cómo abordar decisiones de acusar y enjuiciar; cómo tratar con pruebas periciales y la presentación de los argumentos de la defensa.

La principal Asesora de Políticas Karen Squibb-Williams, de la Dirección de Estrategia y Políticas de la Fiscalía de la Corona, ha dicho: “Esta orientación actualizada explica qué evidencia necesitarán los fiscales para probar un caso de TCNA, a qué desafíos de la defensa puede que se enfrenten y cómo responder a ellos, y la importancia de cumplir con las Normas de Prodecidimiento Penal cuando se trate de pruebas periciales.

Existen casos complejos y delicados. Cuando se encuentren las tres lesiones intracraneales fundamentales para un caso de TCNA, el fiscal siempre considerará todas las circunstancias particulares y la evidencia de cada caso antes de llegar a una decisión. La orientación deja claro que es improbable que una acusación por homicidio o intento de asesinato o delito de agresión pueda justificarse cuando la única evidencia disponible es la tríada de lesiones.

“Desde que la orientación de la Fiscalía de la Corona sobre el Enfoque de la Acusación para Casos de Síndrome de Bebé Sacudido fue publicada inicialmente en febrero del 2016, ha habido numerosos casos ante el Tribunal de Apelaciones y la orientación actualizada resume la jurisprudencia pertinente que los fiscales deben considerar.

“La orientación actualizada deja claro que los fiscales deben seguir oponiéndose a los desafíos de la defensa a la teoría establecida de que se diagnostiquen generalmente casos de TCNA en niños cuando se haya usado fuerza suficiente para producir una combinación de las tres lesiones craneales internas, conocidas como la “tríada de lesiones intracraneales”. Para demostrar un caso de TCNA necesitará generalmente la tríada de lesiones más pruebas que lo apoyen.”

La señora Squibb-Williams ha dicho que las tres lesiones fundamentales para el diagnóstico de que ha existido un traumatismo craneal no accidental en un niño son:

* Hemorragias retinianas (derrame en el revestimiento de los ojos);

* Hemorragias subdurales (derrame bajo la menbrana dural del cerebro);

* Encefalopatía (daño al cerebro afectando sus funciones);

Esto ha sido cuestionado por peritos de la defensa, ha dicho Squibb-Williams.

Según ella: “La teoría, conocida como la hipótesis unificada, que utilizan los peritos de la defensa para cuestionar la tríada, es que las tres lesiones pueden ser explicadas por falta de oxígeno, infección o presión intracraneal elevada.

“Puede que los peritos de la defensa también afirmen que las lesiones podrían estar causadas por una caída accidental de corta distancia, o en los muy pequeños, como resultado de una lesión durante el parto.

“Es importante para los fiscales saber que el Tribunal de Apelaciones no respalda la teoría que cuestiona la tríada y la ha rechazado hace sólo unos meses en julio de 2010, cuando consideró tres apelaciones asociadas que están incluidas en la jurisprudencia pertinente en la orientación.

“Cada caso tendrá sus propios datos individuales y se considerará muy cuidadosamente decidir si hay evidencia suficiente para una perspectiva realista de condena, y considerar entonces si es de interés público incoar un juicio.”

Un abanico de veteranos patólogos, peritos médicos pediatras, investigadores, representantes del mundo académico y organismos profesionales ha participado en la actualización de la orientación. La señora Squibb-Williams ha dicho: “Este grupo ha proporcionado una valiosa comprensión de la compleja variedad de temas médicos y términos científicos implicados en estos casos, y me gustaría darles las gracias por su participación en la elaboración de esta orientación actualizada.”


THE LANCET, EDITORIAL

Escrito por sabersobresbs 08-12-2016 en dudas sobre sbs. Comentarios (0)

THE LANCET

Volumen 352, número 9125


Bebés sacudidos


El 20 de julio, Helen Stacey, registrada como cuidadora infantil por una autoridad local del Reino Unido, fue encarcelada de por vida después de ser declarada culpable de asesinar al bebé de 5 meses Joseph Makin, que había quedado a su cuidado. El niño murió, presuntamente, tras ser sacudido de manera similar a como Matthew Eappen, en los E.E.U.U., fue sacudido y murió. Louise Woodward, su niñera, fue posteriormente declarada culpable de homicidio involuntario. 2 días después de la sentencia de Helen Stacey, Louise Sullivan, una niñera australiana que trabajaba en Londres, fue acusada de causar la muerte de un bebé, Caroline Jongen, al sacudirla.

Desde que el “síndrome del bebé sacudido” fuera descrito por primera vez por Caffey en 1972, como una combinación de hemorragia subdural y subaracnoide con fracturas por tracción metafisiana y hemorragias retinianas, ha existido desacuerdo sobre qué características componen el síndrome y cómo la sacudida podría causarlas. Duhaime y sus colegas, escribiendo recientemente en el New England Journal of Medicine, llegaron incluso a sugerir que porque la mayoría de niños que son lesionados o asesinados de esta manera también muestran evidencia clínica, radiológica o necróptica de impacto contundente en la cabeza, el síndrome debería llamarse el “síndrome de impacto con sacudida”. La situación es aún más confusa ya que el daño intracerebral es causado por deceleración angular repentina más que por fuerzas específicas de contacto. Si la superficie de contacto es blanda, puede no haber ningún signo externo de traumatismo craneal.

Con una definición tan incierta, no es sorprendente que el síndrome haya sido mal diagnosticado y que en algunos niños con hematomas subdurales debidos a otras causas se sospeche del “síndrome del bebé sacudido” con padres o cuidadores acusados de agresión. Las consecuencias de un error tal son espantosas. Un pediatra del Reino Unido, el dr. David Southall, contó a un programa de televisión, Newsnight, en enero de este año, “Está bastante claro que hay un consenso sobre esto... con respecto a hemorragia subdural aguda en bebés, si hay hemorragias retinianas y otras lesiones, entonces es maltrato infantil. Esto representa el 95% de los casos”. En el mismo programa, el dr. Bernard Knight, un preeminente patólogo forense negó que existiera tal consenso y añadió que “hay casos médicamente atestiguados, no muchos, de niños cayendo de un sofá o una silla y sufriendo una subdural... Y decir que el 95% se deben a LCI (lesión no accidental) todavía nos deja con el 5% que no. ¿Cómo sabemos en cada caso particular si es el 95% o el 5%?” El programa Newsninght trataba de un niño cuyo hematoma subdural se atribuyó erróneamente a lesión no accidental. La madre estaba asombrada: “Y entoncen yo dije, ‘Bien, sabe, me voy a casa’ y en ese momento el trabajador social me señaló que si me lo llevaba (a mi hijo) de la sala, se pondrían en contacto con la policía.”

Ataques violentos a niños llamaron la atención médica a principios de los 60. Los traumatismos craneales plantean dificultades especiales, sobre todo a falta de cualquier signo externo de violencia. Ninguna imagen o investigación clínica puede distinguir con certeza entre lesión accidental o intencionada. Es por lo tanto especialmente importante que se preste una atención más concienzuda al “síndrome del bebé sacudido” y que se establezca una definición aceptable. Podría ser útil, por ejemplo, excluir del diagnóstico cualquier evidencia de impacto contundente, y decidir hasta qué punto las hemorragias retinianas son síntoma de sacudida. Si, 26 años tras la descripción de Caffey, los doctores todavía no se han decidido sobre el “síndrome del bebé sacudido”, las dificultades que afrontan los peritos para ofrecer testimonios médicos ante el tribunal, y el jurado y el juez para darles sentido, son fácilmente imaginables.

Recientes procesamientos con éxito por asesinato a mujeres acusadas de haber causado la muerte de un bebé mediante sacudida han aumentado la conciencia pública y profesional del “síndrome del bebé sacudido”. Esperemos que tal aumento de conciencia sea moderado con precaución ante al sobrediagnóstico. Las lecciones de Cleveland, Reino Unido, a finales de los 80, deben permanecer bien aprendidas. En aquel episodio, dos pediatras pretendían haber destapado una epidemia de abuso sexual infantil. Confiados en signos físicos que se demostraron poco fiables, los doctores separaron a niño tras niño de sus padres. Toda la enormidad de este error judicial tardó meses en aparecer. Las muertes de Matthew Eappen, Joseph Makin, y Caroline Jongen no deberían llevar al diagnóstico prematuro de “síndrome del bebé sacudido”.